La rumba de hoy, la rumba de siempre

La rumba de hoy, la rumba de siempre

Onaisys Fonticoba Gener

Hace unos años, el productor y promotor musical Guillermo Amores, junto al saxofonista Germán Velazco, comenzó un proyecto sin precedentes. Se trataba del Team Cuba de la Rumba, una iniciativa que, sin echar a un lado las raíces del género, pretendía renovarlo y darle mayor notoriedad.

Para Amores —quien falleció a mediados de este año— no podía observarse la realidad “desde una oficina”. Por eso —explicó en una entrevista al periódico Granma— “quisimos palpar in situ el estado de la rumba en el país y nos reunimos con las agrupaciones, con las instituciones de cultura, y descubrimos que la rumba tiene una pujanza increíble”.

Y no se equivocaba el maestro. Actualmente, el Team Cuba cuenta con tres fonogramas grabados, dos de ellos bajo el sello de la EGREM, la disquera más antigua de la Isla. Mientras que La Solución, el primero de estos, vino a presentar las maneras y estilos de hacer la rumba en el país —una suerte de “registro” de tradiciones—; Mujeres en la Rumba resulta una confirmación del arraigo del género en todos los sectores y grupos etarios.

Vale mencionar, entre los méritos de estos álbumes, el estudio profundo y riguroso que respalda la selección de los temas, su orden y arreglos. No dejaron los productores margen a la casualidad, mucho menos en el apartado referido a intérpretes e instrumentistas. Además de traer a “escena” algunos de los mejores exponentes de la rumba cubana, el Team realzó agrupaciones jóvenes que hasta ese momento no contaban con la atención merecida.

Otro valor lo constituye el hecho de que sus protagonistas provengan de todo lo largo y ancho de la Isla, a lo que se une la flexibilidad de su “nómina”. Inclusivo al fin, este proyecto no trabaja con integrantes “fijos”, sino que admite artistas de otros géneros y varía su formación en dependencia de las necesidades de cada empresa.

Es así que lo mismo se escucha a agrupaciones consagradas como Los Muñequitos de Matanzas, Yoruba Andabo y Afrocuba, que a exponentes más jóvenes como La Papina, Akemis Terán; o a representantes de otros ritmos como Telmary, César “Pupy” Pedroso, Lazarito Valdés, Manolito Simonet, Pancho Amat, María Victoria Rodríguez, Isaac Delgado, Mayito Rivera, Vania Borges, Omara Portuondo y María Elena Lazo.

A decir de Velazco, ha sido siempre la intención de unir a los rumberos, el principal impulsor del proyecto, sin pretensiones de realizar un sonido “más cubano” o más auténtico. “A la rumba le debemos todo lo que tenemos en la música, dijo. De ella partieron la salsa, el son montuno… Y ahora estamos mirándola desde este siglo, siguiendo sus raíces y actualizándola”.

Declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad en el 2016 y reconocida como “una expresión de autoestima y resistencia” por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), a la rumba cubana le disputan sus orígenes las ciudades de La Habana y Matanzas.

Lo cierto es que su nacimiento se ubica en las barriadas urbanas pobres. Tal vez fue esa la causa que le valió, por varios años, cierto “distanciamiento” de las esferas más afianzadas de la música nacional. No obstante, la popularidad de sus expresiones —el guaguancó, la Columbia, el yambú— nunca perdió su fuerza.

En ese sentido no resulta ocioso mencionar las palabras de Guillermo Amores sobre el impacto del Team Cuba:

“En La Habana no había lugares para escuchar rumba y hemos logrado abrir nuevos sitios para promoverla. (…) hace años, cuando NG La Banda invitaba a sus conciertos  a Clave y Guaguancó y a Yoruba Andabo, la gente se sorprendía. Sin embargo hoy aplauden, bailan y se van satisfechos por haber presenciado actuaciones de gran calibre. Ya existe un Palacio de la Rumba y se programa a los grupos que la cultivan en las Casas de la Música. O sea, la rumba ya tiene espacios”.

Y más que espacios, a la rumba se le suman miles de seguidores. En noviembre de este año, cuando comience a realizarse el nuevo disco del Team Cuba —según anunció Germán Velazco—, otro paso de resistencia será dado en aras de la conservación de nuestra cultura. Como suele decirse en el argot popular —y este rara vez se equivoca—: “¡tenemos rumba pa´rato!”.

Leer en EGREM

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